PENSAR Y ESCRIBIR

Desde mis limitados conocimientos en los campos de la ciencia y la filosofía, ha ido creciendo paulatinamente en mí mente, la inquietud de plantearme ciertas cuestiones sobre mí percepción del universo.
He sido afortunado al disponer de bastante tiempo libre (desde julio de 1988), y aun más de haberlo dedicado muy especialmente a pensar sobre el mencionado particular.
Tras muchas preguntas y pocas respuestas, he llegado a un conjunto de enmarañadas ideas que mi limitada capacidad mental no puede manejar.
Incapaz de encontrar una salida a esta situación, y tampoco planteándome seriamente la necesidad de buscarla, he disfrutado del placentero ejercicio mental de meditar sobre estos temas, manteniéndolos en una especie de estado de refresco, pues la otra alternativa hubiera sido abandonar esta no intencionada tendencia de mí pensamiento y retomar otra.
En cierta ocasión en que disfrutaba de agradable plática con una persona de mí entorno más próximo, me dijo entre otras cosas, que pensaba entretenerse en escribir sobre algunos temas que despertaban su interés y satisfacían su intelecto.
En ese momento se encendió una débil luz en mí mente.
Con el paso del tiempo y sin premeditación alguna, se ha ido fraguando inconscientemente un posible sendero que tal vez me permita evolucionar de alguna forma, en mis inquietudes intelectuales.
Mil gracias a la inocente fortuna que en errante caminar pasa junto a ti, y desde la indiferencia y el desinterés te roza ligeramente, iluminando el camino de tus vagabundos pensamientos.
La luz se intensifica, y casualmente vislumbras que una posible forma de poner orden en la anarquía de tu mente, es poner tus pensamientos por escrito, aunque sea de forma imprecisa, resumida, enredada y heterogénea.
Luego puedes emprender sobre su exposición todo género de clasificaciones, clarificaciones, rectificaciones, ordenaciones y un sinfín de procedimientos, con el objetivo de intentar crear la máxima correlación entre lo escrito y las ideas que pueblan tu mente.
Satisface apreciar que sobre lo escrito, puedes tener una visión más fácilmente analítica de las partes y del conjunto.
Esta te permite hacer un análisis más profundo de tus ideas, y sobre todo romper con el usual y sorpresivo pensamiento en círculos.
Hace poco tiempo (09/05/2007) comencé a poner en práctica este método que además de ser placentero, me ha permitido sobre todo descargar parcialmente mi mente y plasmar muchos de mis pensamientos sin temor a que caigan en mí olvido.
Puedes escribir sin más limitación que la comprensión de lo escrito y a veces hasta sin esta, pues siempre puedes borrarlo y volver a redactarlo inteligiblemente, o dejarlo como está, qué más da, a fin de cuentas escribir tus pensamientos es casi tan satisfactorio como meditar sobre ellos.
Si además los entiendes pues mucho mejor.
Es bueno tener un amigo al que plantear tus inquietudes y reflexiones, porque siempre existe la posibilidad de que se pueda encender una débil luz, que junto a otras muchas, te permitan eludir el barranco y caminar por el sendero.
¿Qué mejor amigo que aquel que soporta todo lo que piensas sin protesta alguna, da testimonio escrito de lo pensado y permite encontrarte con tus propios errores?